Logoterapia - Resumen Unidad I

UNIDAD I: RAÍCES DEL PENSAMIENTO FRANKLIANO

ORIENTACIÓN CIENTÍFICA

1) Frankl y Freud

El pensamiento humano tuvo giros que llevaron al hombre a tener mas conciencia de lo propio humano: 1)El giro cosmológico de Copérnico llevó de una visión geocentrista a otra donde la tierra es parte de un ordenamiento supraterrestre 2) El giro etno-antropológico de Darwin desmitificó la supremacía humana y ubicó al hombre en una perspectiva evolucionista 3) El giro sociológico de Marx cambió las estructuras histórico sociales y su influjo sobre las conductas y relaciones humanas 4) El giro psicoanalítico de Freud cambió la idea de un hombre dueño de sí mismo por otro movido por fuerzas inconscientes. Estos giros explicaban lo propiamente humana pero incluían elementos deterministas: determinismo genético, sexual y social. Frankl también buscó lo significativo humano pero tomando estos desarrollos dio un paso mas.

Freud tuvo el mérito de plantear la pregunta por el sentido, buscando el sentido del síntoma histérico observó que cuando el yo reprime la pulsión venida del ello surge el síntoma. Así develó la dimensión Inconsciente. Frankl planteó además un inconsciente espiritual y una religiosidad inconsciente, una relación con Dios improntada por Él, reprimida o explicitada, que no es una proyección pues Dios existe, hay una imago paterna

Para Freud la motivación básica de la conducta es la búsqueda de Placer, para Frankl, la búsqueda de Sentido. Freud sostiene que toda manifestación humana es sublimación de lo sexual. Frankl dice que el placer no es un fin sino la consecuencia de dirigir la intención hacia algo. Freud ignora que todo acto intencional apunta a un objeto que está mas allá. Frankl plantea la Autotrascendencia como dato connatural al ser, dice que la realidad humana es como el ojo que solo se ve a si mismo si está enfermo. Freud la niega

Para Freud la motivación básica de la personalidad es el principio de homeostasis entre las instancias psíquicas (yo, ello, superyó). Frankl sostiene que plantear la homeostasis como máximo nivel de aspiración humana empobrece al hombre porque no es la supresión de tensiones lo que da sentido a la vida sino el saberlas manejar. Él plantea la Noodinámica como dato connatural al ser, una tensión entre el ser y el deber-ser, no el deber-ser kantiano sino el deber-ser de una ética interna.

Freud habla de un sujeto bidimensional (biológico psicológico), el hombre es producto de sus determinaciones psíquicas y genéticas, lo social es solo una representación que tiene de la realidad. Tiene una visión reduccionista que va en contra de los valores, para él solo son sublimaciones, formas reactivas o racionalizaciones. Frankl plantea un sujeto tridimensional.

Frankl aprecia el aporte freudiano sobre el mundo onírico, pero discrepa en su interpretación y teleología. Ya Scheler señalaba una aporía en su teoría: La inhibición, censura y sublimación operada por la censura no puede venir de los instintos, ellos no pueden ser a la vez objeto y autor de la inhibición. "Ningún río construye su propio dique". Para Frankl los sueños reflejan el contenido del inconsciente reprimido y espiritual

2) Frankl y Adler

Adler fue el primero en oponerse creativamente a Freud. No se circunscribió a lo psicológico, buscó en la biología la base para su concepto de "inferioridad del órgano". La inferioridad somática se manifiesta psíquicamente en el sentimiento de inferioridad que puede tenerse ante una constitución no sana, debilidad o falta de belleza. Esa inferioridad se compensa en el sentimiento de sociabilidad. Adler arma su teoría de la personalidad en base a ese lugar social e indica que la compensación fuera de lo social genera la neurosis.

Frankl concede mayor margen de libertad a la persona en el campo social y no solo en el biológico o psicológico como hace Adler. Él plantea que la libertad está dada por las manifestaciones independientes que van mas allá del vínculo social como son las manifestaciones artísticas. Pero la mayor diferencia entre Frankl y Adler se da en la concepción de la personalidad. Para Adler la primera motivación de la conducta humana es la Voluntad de Poder, para Frankl es la Voluntad de Sentido. El placer y el poder no son fines en sí mismos de la conducta sino consecuencias de la búsqueda que realiza el hombre del sentido de su vida

Diferencias: 1) Freud señaló la Neurosis como limitación del Yo a nivel de la conciencia, Adler como limitación a nivel de la responsabilidad. Frankl dirá que ser persona equivale a ser consciente y ser responsable. 2) Los síntomas neuróticos no siempre tienen contenidos sexuales y no son solo medios para un fin, se manifiestan también en la expresión de tendencias como el arte y la religión 3)Teleología de la psicoterapia El psicoanálisis busca equilibrar las pretensiones inconscientes y de la realidad como adaptación del hombre al mundo, la Psicología individual busca la conformación de la realidad. Frankl, mas allá de adaptación y conformación, busca la unidad en totalidad de la persona sin reducir a lo somático o psicológico, considera la dimensión espiritual, en ella radica lo humano. Lo noético debe considerarse en la terapéutica porque no todo padecer se explica por el complejo de edipo o el sentimiento de inferioridad. A nivel noológico ante problemas éticos o morales hay síntomas neuróticos con raíz noógena 4) Freud y Adler enfatizan los condicionamientos biológicos, psicológicos y sociales, Frankl dice que es la libertad del espíritu es quien decide ante esos condicionamientos.

3) Frankl y Jung

El desarrollo mas importante de Jung es el del Inconsciente colectivo, éste se manifiesta en formas religiosas, mitos y doctrinas esotéricas, es un fondo universal productor de arquetipos, imágenes y símbolos independientes del tiempo y el espacio. Jung acentúa la fuerza de lo innato, especialmente del arquetipo. Frankl difiere con él en el nivel de condicionamiento y nivel de libertad del hombre.

Para Jung, Dios es un producto intrapsíquico, no existe como entidad per-se, como realidad óntica, se capta un aspecto de él y se lo personaliza. Frankl niega esto, si Dios es un arquetipo, me vínculo con una imagen no con un ser. En su concepción antropológica y teológica judía, Dios es alguien y está fuera, el hombre es atraído por la religiosidad y él decide responder, esa decisión es fundamental en su estructura existencial

Para Jung la Neurosis es el sufrimiento del alma que no encontró su sentido. No se interesó tanto por las causas de la neurosis, sino por el aspecto positivo que permite a la persona abrirse a nuevas experiencias y buscar en si misma el significado de su vida, en esto coincide con Frankl, pero no en que la tendencia a la autorrealización surge del influjo de los arquetipos, ellos están pero se elige responder o no a ellos.

4- Frankl y Binswanger

Binswanger creó el Psicoanálisis Existencial u Ontoanálisis basado en Heidegger que dice que la estructura de la existencia humana es el Dasein o ser-en-el-mundo. Su Ontoanálisis se basa en un empirismo, toma el dasein de Heidegger y lo reinterpreta como unificación de la existencia, del mundo y de la actividad de la trascendencia. Se trata de llegar a ser autoconsciente y de asumir la responsabilidad de la propia existencia.

Planteó una cosmovisión personal, un modo de ver el mundo que se traduce en la relación con los demás. En esa cosmovisión personal el yo cambia según 4 modos existenciales, 4 modos de expresión del Dasein

1) Modo dual o Amor: trasciende tiempo y espacio y forma el centro de la experiencia de la existencia normal

2) Modo Plural. Señala relaciones formales, competencia y esfuerzos (compañeros no cercanos)

3) Modo Singular: Define relaciones consigo mismo y con el propio cuerpo.

4) Modo Anónimo: Define los medios por los que se vive la huida a explicitar el Dasein, fuga de sí mismo

El padecimiento mental es una modificación de la estructura básica que enlaza al ser-en-el-mundo como trascendencia, manifiesta un diseño del mundo. La neurosis es un modo de ser en el mundo. La psicosis es un modo de ser en el mundo del psicótico. El Ontoanálisis no se detiene a analizar los síntomas específicos, sino que busca la unidad del paciente que manifiesta su cosmovisión, donde los hechos son parte de un fenómeno total. Binswanger habla de un Dasein experimentado como arrojado-en-el-mundo que expresa su finitud, lo inmodificable y dice que el padecimiento mental se da cuando la persona se limita al mundo que ella misma creó en el cual no se permite la libertad, y que manifiesta falta de amor.

Frankl y Binswanger coinciden en el modo-de-ser-en-el-amor, Lo propio humano se manifiesta en el amor y la amistad. Binswanger no se refiere al amor como pasión, sentimiento o amor sexual, sino al aspecto óntico que se construye sobre constataciones factuales: un amor vivido en libertad, el Yo y el Tu se fortalecen aún a la distancia, el yo alcanza la plenitud de su ser formando el nosotros, trasciende tiempo y espacio, permanece cuando el Tu muere. Frankl dirá que el Tu no muere, vive para siempre en el Yo.

5- Frankl y Allers

Frankl encuentra gran inspiración en Allers, éste pretendía integrar la psicología y la antropología, pero una antropología abierta a la trascendencia, buscaba integrar la dimensión del espíritu humano y de la racionalidad humana en un marco antropológico. Propició así una visión unitaria de la persona que no se contradice con las diferencias ontológicas de soma, psique y espíritu. Frankl planteó Unidad antropológica y Diversidad Ontológica

Vivir es vivir en relación con el no-yo y ante él se asumen posturas según una Escala jerarquizada de valores. Un valor es una cualidad descubierta y adjudicada a un ente. Allers plantea la transubjetividad de los valores, una síntesis entre valor objetivo y subjetivo. Frankl habla de Escala de valores que es la que uno se impone desde lo psicológico y Jerarquía de valores, que existe en el yo ontológico, que no se experimenta pero actúa

Frankl y Allers coinciden en la presencia de la dimensión metafísica de la persona, dimensión humana que sirve de escenario a los interrogantes de la persona que busca su lugar en el mundo, la historia y la relación con otros. Frankl la llama, dimensión noética, noológica o existencial, el lugar donde se generan las Neurosis Noógenas, en su origen se encuentran problemas no resueltos de tipo ético, moral, existencial.

Para Aller la Neurosis surge si hay hipertensión entre la Voluntad de Poder y las posibilidades de la persona. La neurosis implica un estado en que se experimenta ansia, pequeñez, impotencia, la reacción es el rechazo a lo experimentado como mas allá de uno: la naturaleza, Dios, lo social. Superar la neurosis implica reubicar el ser en el mundo, descubrir y aceptar que es ser creado y que tiene una misión, vivir con actitud de entrega a las exigencias naturales y sobrenaturales. El núcleo neurótico implica a veces algo no resuelto, como la pregunta por el sentido y el lugar a ocupar en la realidad.

B. Orientación Filosófica

1- Frankl y Scheler Scheler se inició en la fenomenología, luego muestra el influjo de Husserl y Brentano. Planteó una psicología holística y su principal aporte fue que intentó construir una Ética basada en la fenomenología y opuesta al formalismo ético kantiano. Señala la importancia de la confrontación entre la dimensión del Espíritu humano y la Facticidad Física. Frankl llamará a esto Antagonismo psiconoético, la capacidad de la persona de afrontar la facticidad psicofísica por ser una existencia espiritual, libre, responsable, autotrascendente. Saca fuerzas de la dimensión espiritual para superar la facticidad psicofísica.

Ambos dicen que ser persona quiere decir estar dirigido hacia algo, las cosas, el trabajo, las propias creaciones, o hacia alguien, los otros, Dios. La esencia de la existencia humana es ser autotrascendente, dirigirse a otro, no quedarse cerrado en sí mismo

Scheler preserva la Unidad de la persona pese a las diferencias ontológicas de las dimensiones somática y psíquica que como círculos concéntricos están en relación al Axis espiritual o centro personal. La persona es una unidad pero ontológicamente es diversa. A esto Frankl lo llamará "Unidad antropológica en la diversidad ontológica".

Para ambos la persona está abierta a la trascendencia, y esa apertura radical se da a través de la consciencia. Frankl dice que la consciencia no se agota en sí misma, va mas allá, es la voz de la trascendencia la que posibilita sentir la presencia de una instancia supra humana y le hace consciente de su ser contingente, no necesario, creado.

2- Frankl y Hartmann: Hartmann intentó integrar una teoría del conocimiento con una ontología del objeto de conocimiento donde son idénticos sujeto y objeto. Ambos reflexionan sobre las diferencias ontológicas en el hombre. Hartmann categoriza esas diferencias como Estratos: 1) Físico (dato genético) 2) Orgánico (modo de funcionar de lo físico) 3) Anímico (lo psicológico) 4) Espiritual. No se puede saltear la ley de constitución de los estratos. Freud lo hizo al estructurar la relación con Dios, como se estructura el mundo psíquico con el padre. Frankl llama dimensiones a los estratos, porque dice que se interrelacionan.

Frankl- Scheler- Hartmann: Tomando como referencia la ontología de Hartmann y la antropología filosófica de Scheler, Frankl hace un desarrollo mas completo: la Ontología Dimensional y la Antropología Dimensional como pilares del Análisis Existencial y de su aplicación, la Logoterapia. Toda psicoterapia tiene una actitud ante el problema humano que tiene que ver con una cosmovisión y se traduce en su intervención.

3- Frankl y Heidegger: Heidegger fue alumno de la Fenomenología de Husserl. Su análisis ontológico se centra en el ser, en el sentido de una existencia total y unificada. Asumió que el hombre tiene el potencial de existir, no fue investido originalmente con una existencia absoluta. El Dasein tiene una estructura, el ser-él-mismo que está ligado al estado de no-el-mismo, que ha de tenerse en cuenta para comprender su mundo. Cada uno devela su Dasein según con quien se relaciona. Frankl dice ser-en-el-mundo-con-los-otros.

Para Heidegger la existencia personal se hace auténtica a través de la aceptación de la muerte – sin la voluntad de superarla. Si hay un dasein hay un principio, si hay un principio hay un final. Frankl dice que la muerte es un acicate (estímulo) para la vida. No acepta la reencarnación.

Distingue ser del hombre y ser de las cosas. El ser del hombre es el Dasein, el de las cosas Vorhandensein. Las propiedades del ser-de-las-cosas son las categorías, las propiedades del Dasein son los existenciales. El ser humano se caracteriza por la Existencialidad, el modo de vivir por el cual trasciende, no vive solo el presente sino que viene de un pasado y se proyecta a un provenir, es la orientación al futuro.

La Facticidad es el pasado que lo determina, el marco en que se mueve la existencia, por ella el hombre está arrojado-en-el-mundo, determinado. Frankl lo llama destino biológico, psicológico, social. Es destino pero aún puede expresarse trascendentemente y elevarse sobre si mismo, no lo determina en el ejercicio de la libertad, lo condiciona. Los existenciales heideggerianos son el conjunto de condicionamientos ante los que el hombre mantiene la capacidad de tomar postura y ejercer su libertad espiritual -Antagonismo psiconoético.

Vivir es vivir desde el pasado hacia el futuro situándose en el presente. Vivir sin pensarse a sí mismo en el propio ser es dejar que la vida lo viva a uno, estar caído en las cosas, vivir la Exterioridad. El ser humano se debate entre ser protagonista, ser-propio o ser espectador, ser-impropio. Vivir la angustia es sentirse arrojado en la facticidad. El ser-propio es consciente de su muerte desde que nace

Ambos consideran que la existencia humana no es algo determinado, estático y estable, el hombre tiene la cualidad de apertura y de vivencia simultánea en el presente, del pasado que permanece y del futuro al que se dirige. Heidegger habla de ser-propio, Frankl de aceptación de la vida como misión. Para ambos el ser humano decide según las posibilidades que encuentra en si mismo y que le proporciona su pasado. A partir de ellas se trasciende a si mismo, esto es Autotrascendencia en Frankl, Ser-propio en Heidegger.

4- Frankl y Jaspers: Jaspers Plantea tres instancias del filosofar:

1) Orientación Filosófica en-el-mundo: La orientación-en-el-mundo se da a través de la ciencia y la filosofía. La orientación científica se refiere a lo objetivo y universal, la filosófica es el lugar donde se pone a prueba los principios de la ciencia. La ciencia trabaja a nivel de resultados objetivos y universales, la filosofía busca la validez de las preguntas y respuestas pero en referencia a mi. Por eso se distingue validez universal y validez para mi. El positivismo olvida que lo fáctico es limitado. El idealismo olvida que la existencia es limitada. La filosofía supera la contradicción sujeto-objeto. Filosofar es contemplar el mundo en-el-mundo e interpretarlo.

2) Dilucidación de la Existencia: Existir es tener consciencia de las preguntas que me planteo. Al tener consciencia puedo tener una actitud en-el-mundo, eso indica que soy libre, a esto llama existencia dilucidada. Las preguntas sobre el sentido de la vida son metacientíficas y existenciales e implican todo el ser. La historicidad da cohesión a mi Dasein, en ella se funden mi servidumbre (fáctico) y mi capacidad de elegir. La comunicación me reta a la autenticidad. Comunicar es ser responsable de lo comunicado, es un proceso de mutua iluminación. Para Jaspers Dasein o ser-de-hecho es ser-determinado, en cambio existir es-ser-libre. Sobre mi ser-de-hecho elijo el modo-de-ser-libre, existo. La libertad es la propia determinación con respecto a la determinidad. Las situaciones límites en Jaspers son: historicidad, facticidad, muerte, sufrimiento, culpa.

3) Metafísica: Cuando se presentan situaciones límites se encuentran respuestas válidas para uno, no universalmente válidas. Se establecen signos y símbolos por los cuales se pueden intuir respuestas e intuir que se trata de indicadores del absoluto. Los signos y símbolos contienen la apelación de la existencia... apelación a la trascendencia. Trascender es buscar el propio ser. Ningún objeto es el propio ser, hay que ir mas allá.

Puntos de contacto

1) Frankl ve que la orientación científica en-el-mundo no basta, menos si es una explicación reduccionista desde un solo punto de vista (biológico, psicológico, sociológico). Sin dejar de lado su orientación científica-en-el-mundo apela a la orientación filosófica. El Análisis existencial ve a la persona como un ser-en-el-mundo en relación con los otros y las cosas pero sin dejar de ver el sentido que tiene ese ser y estar-en-relación-con. Así se apunta a lo que Frankl llama esencia de la existencia, la Autotrascendencia

2) Jaspers y Frankl coinciden en concebir la libertad como la capacidad específicamente humana por la que tomo actitud ante los condicionamientos de facticidad, historicidad, ante los demás y ante mi.

3) Para Jaspers, hay situaciones límite ante las que necesariamente hay que hacer una opción fundamental en la actitud vital. Frankl las resume en la tríada trágica positiva (dolor, culpa y muerte), esa dimensión humana ante la cual el ser-humano de pie, toma postura por su libertad. El hombre puede descubrir y realizar valores de actitud cuando está ante situaciones irreversibles e irreparables. Para Frankl, el sentido del dolor, la culpa y la muerte, no se lo puede crear, se lo descubre en la situación. La Triada trágica negativa: agresión, adicción, depresión, se da cuando no puedo actualizar valores de actitud ante la triada trágica +

4) Para ambos la vida como existencia no es algo dado, es algo que va convirtiéndose en la realidad a la que esa existencia está llamada a ser. Ambos tienen una concepción evolutiva de la existencia hacia formas cada vez mas auténticas. Para Frankl la vida es una misión, la misión es responsabilizarse por la propia existencia, no asumirla significa sumirse en lo in-trascendente. Jaspers lo llama experiencia de perdida, Frankl lo llama vacío o frustración existencial.

La Teoría del Si mismo de Carl Rogers

El sí mismo es todo cuanto un hombre puede llamar suyo, su cuerpo, rasgos, aptitudes, posesiones, su familia, amigos y enemigos, vocación. Como objeto significa “Actitudes y sentimientos de una persona respecto de sí misma”, como proceso, “Grupo de procesos psicológicos que gobiernan la conducta y la adaptación”. En cualquier caso no es un homúnculo (alma) sino el objeto de los procesos psicológicos o esos procesos en tanto son gobernados por el principio de causalidad, no es un concepto metafísico.

Carl Rogers utiliza un método psicoterapeuta llamado “no directivo o centrado en el cliente”. El terapeuta debe ser capaz de iniciar una relación subjetiva y personal con su cliente y relacionarse con él no como un investigador con su objeto sino de persona a persona; el cliente es una persona de valor propio e incondicional cualquiera que sea su condición, se comporta de modo autentico, sin escudarse en ninguna mascara defensiva, crea un clima de libertad para que el cliente llegue a ser él mismo, dándole la posibilidad de indagarse y descubrir en si mismo sentimientos extraños y desconocidos. Esta exploración solo es posible si siente que se lo acepta incondicionalmente, así contactará con aspectos de su experiencia que en el pasado había excluido de su conciencia por sentirlos amenazantes. Descubre que puede experimentarlos allí y ser en cada momento, su miedo, su enojo su ternura. Advierte que se experimentó a si mismo y que él es todos esos sentimientos, comprueba así que su conducta cambia en sentido constructivo. Desarrolló su teoría de la personalidad a partir de sus experiencias como terapeuta.

Rogers nació en Oak Park en 1902, de familia numerosa, protestante. A los 12 años se mudó a una granja, despertando su interés por lo natural, dedujo que en la persona como en las plantas, está lo que en esencia tiene que ser, solo hay que cuidar y acompañar empáticamente “el proceso de convertirse en persona”. Se dedicó a las ciencias biológicas. Tomó un criterio liberal y filosófico de la religión. Se dedicó a la psicología clínica. De 1928 a 1931 obtuvo el masterado y el doctorado. En 1945 en la universidad de Chicago elaboró su psicoterapia centrada en el cliente y su teoría de la personalidad, afirmando que si el cliente advierte que el terapeuta tiene consideración positiva e incondicional por él y comprensión empática (capta el marco referencial interno del otro) se inicia un proceso de cambio donde el cliente se hace mas conciente de sus sentimientos y experiencias, y su concepto de si mismo se torna mas congruente con las experiencias globales del organismo. Su teoría de la personalidad es de carácter fenomenológico y se basa en el concepto del si mismo. El punto final del desarrollo de la personalidad es la congruencia entre dos constructos (organización teórica) organismo y si mismo. Rogers se identifica con la psicología humanista, tercera fuerza de la psicología entre conductismo y psicoanálisis, de allí su concepción antropológica. Formuló una teoría de las relaciones interpersonales.

1) Estructura de la Personalidad

El organismo: es el centro de cualquier experiencia que incluya todo lo que ocurre internamente en el organismo y está abierto a la conciencia en cierto momento. Centro de experiencias propioceptivas (internas: boca seca) y exteroceptivas (externas: calor). Esa totalidad experiencial es el campo fenoménico, marco de referencia individual conocido solo por la persona. El modo de comportamiento del individuo depende del campo fenoménico (realidad subjetiva) y no de condiciones estimulantes (realidad externa). El campo fenoménico no es igual al campo de la conciencia pues el fenoménico se compone de experiencias concientes (simbolizadas) e inconscientes (no simbolizadas). No obstante el organismo puede reaccionar ante una experiencia no simbolizada, llamamos a esto subcepción .

Tendemos a confrontar nuestras experiencias simbolizadas con la realidad externa, así obtenemos un conocimiento confiable del mundo, pero hay percepciones incorrectamente verificadas que pueden inducir al individuo a asumir una conducta no realista ¿Cómo discriminará el individuo entre una imagen subjetiva que no es representación correcta de la realidad y otra que sí? Rogers dice que lo que una persona experimenta o piensa no es para ella, la realidad, sino una hipótesis provisional; la persona suspende el juicio hasta someter a prueba esa hipótesis. La prueba consiste en confrontar la corrección de la información recibida con otras fuentes de información.

El organismo es en todo momento un sistema organizado total: la modificación de una parte puede producir cambios en cualquier otra. Rogers rechaza el atomismo en favor de la teoría gestáltica.

El sí mismo: Una parte del campo fenoménico se va diferenciando y se convierte en el sí mismo o autoconcepto. Cuando conceptualizo (por dolor de estómago digo “tengo hambre”) paso al sí mismo. Es la Gestalt conceptual, organizada y coherente, compuesta de percepciones características del yo o del mi y percepciones de las relaciones del yo o el mi con otros y con todo aspecto de la vida, junto con los valores vinculados a esas percepciones. Cuando el cliente podía expresar sus problemas y actitudes en términos propios, sin orientación o interpretaciones, tendía a hablar en función del sí mismo y su objetivo era llegar a ser el verdadero si mismo. Además existe un sí mismo ideal que es lo que la persona desearía ser

El organismo y el sí mismo: congruencia e incongruencia: La importancia de los conceptos, organismo y sí mismo, se manifiesta en la congruencia e incongruencia entre el sí mismo tal como es percibido y la experiencia real del organismo. Cuando las experiencias simbolizadas, el sí mismo, reflejan fielmente las experiencias del organismo, la persona está bien ajustada, ha alcanzado madurez y funciona por completo. La incongruencia entre el sí mismo y el organismo le hace sentirse amenazado y ansioso, entonces se comporta defensivamente y su pensamiento se vuelve rígido

Mas incongruencias: 1-entre realidad subjetiva y externa. 2-entre sí mismo y sí mismo ideal

Las máscaras surgen de las incongruencias, se construyen a partir del amor condicionado, de los deberías (situaciones vitales impuestas desde fuera). Cuando se adopta un debería ajeno se adopta una máscara. Máscara es distinto a rol. La máscara es inconsciente, el rol es conciente. El sí mismo se termina perdiendo por las máscaras. Para que la persona saque sus máscaras el terapeuta debe sentir amor incondicional.

2) Dinámica de la Personalidad

La personalidad se desenvuelve según las directrices de la naturaleza del organismo; existe una única fuerza motivadora y un único objetivo vital. El organismo a medida que madura es mas diferenciado, se expande con mayor amplitud, se vuelve mas autónomo y socializado. Es un movimiento propulsor. Esa tendencia a progresar es la única fuerza en la que el terapeuta puede confiar para lograr la mejoría del cliente y puede operar solo si las posibilidades son percibidas con claridad y simbolizadas adecuadamente.

La conducta es el esfuerzo intencional del organismo por satisfacer sus necesidades tal como las percibe

A pesar de la índole monista de su teoría motivacional hay dos necesidades básicas aprendidas: de respeto y de autorrespeto. La primera se desarrolla en la infancia como consecuencia del amor y cuidado que recibe el bebé, la segunda se establece en virtud de la consideración positiva que recibe de otros.

3) Desarrollo de la Personalidad

El organismo y el sí mismo tienen tendencia innata a realizarse a sí mismos, pero también están sujetos a influencias del ambiente. Rogers no da un cuadro de estadios que atraviesa la persona sino los modos en que las evaluaciones que otros realizan sobre ella, tienden a separar las experiencias del organismo de las del sí mismo. Si estas fueran solo positivas no habría incongruencia, pero al ser positivas y negativas el niño aprende a diferenciar acciones que tienen valor (aprobadas) de las que no (desaprobadas). Estas tienden a ser excluidas del autoconcepto aunque sean válidas desde el organismo resultando una incongruencia. El niño trata de ser lo que los demás quieren que sea en vez de ser lo que realmente es

Existirá un conflicto entre valores concientes introyectados y valores inconscientes. Si los valores de la persona son reemplazados por los recibidos de otros, el sí mismo se divide. El autoconcepto se deforma cada vez más debido a las evaluaciones de los demás. Una experiencia organísmica en desacuerdo con el autoconcepto se siente como amenaza, se le niega simbolización o se le asigna una deformada, se falsifica la realidad. Un individuo puede negar sentimientos agresivos porque son incompatibles con su autoimagen de persona pacífica, otro que se sienta carente de valor rechazará lo que contradiga tal creencia.

¿Cómo se puede negar algo que amenaza la autoimagen sin ser previamente consciente de la amenaza? Existen niveles de discriminación por debajo del nivel de reconocimiento consciente, el objeto amenazante puede ser inconscientemente percibido o subcibido antes de ser percibido, puede producir reacciones viscerales que la persona experimenta como ansiedad sin poder identificar la causa. La ansiedad acciona el mecanismo de negación que impide que la experiencia amenazante se vuelva conciente.

EL PROCESO DE CONVERTIRSE EN PERSONA

El proceso de transformación. Proceso de llegar a ser

1) Detrás de la Máscara: El objetivo del individuo es llegar a ser él mismo, el del terapeuta, comprender como se siente el cliente, aceptarlo como es y crear la atmósfera de libertad que le permita expresar sus pensamientos, sentimientos y manera de ser. El cliente usa esta libertad para acercarse a si mismo y comenzar a abandonar las máscaras. En el intento de descubrir su si mismo real explora aspectos de su vida para reconocer y enfrentar las contradicciones, ve que en gran medida su comportamiento y sentimientos son irreales y no se originan en verdaderas reacciones de su organismo, sino que son una fachada. Descubre que gran parte de su vida se orienta por lo que él cree que debería ser y no por lo que es en realidad, que trata de pensar, sentir y comportarse como los demás creen que debe hacerlo. Esta exploración es mas dolorosa cuando intenta abandonar actitudes cuya falsedad ignoraba. La remoción de estas máscaras puede ser profundamente perturbadora. El individuo avanza al objetivo si tiene libertad de pensar, sentir, y ser. Hay una necesidad compulsiva de buscarse y llegar a ser él mismo.

2) La experimentación del Sentimiento: Consiste en descubrir los elementos desconocidos del sí mismo. Existen razones que nos impiden experimentar plenamente nuestras actitudes, originadas en el pasado, el presente, o surgidas de la situación social, que hacen que parezca peligroso experimentarlas libremente. Pero por la seguridad y libertad que ofrece la relación terapéutica estas actitudes pueden experimentarse plenamente con conocimiento de los límites. En estos momentos el individuo llega a ser lo que es. Cuando en el transcurso de la terapia llega a experimentar las emociones que surgen organísmicamente, abierta y concientemente, se experimenta a sí mismo. Se convirtió en lo que es.

3) El descubrimiento del si mismo en la experiencia: Ser uno mismo implica encontrar el modelo (no imponerlo), el orden subyacente que rige el flujo cambiante de su experiencia, descubrir la unidad y armonía existentes en los verdaderos sentimientos y reacciones de uno mismo, y no tratar de imponer una máscara a su experiencia. El auténtico si mismo se descubre naturalmente en las experiencias propias, sin pretender imponerse a ellas. Progresivamente, el individuo explora lo que oculta tras las máscaras que presenta al mundo, experimenta con profundidad los aspectos de si mismo que habían permanecido ocultos en su interior, así llega a ser él mismo, llega a ser persona.

La persona que emerge- ¿Qué tipo de persona llega a ser?

4) La apertura hacia la experiencia: En el proceso el individuo se abre a su experiencia que es lo opuesto a una actitud de defensa. Si los datos sensoriales se oponen al autoconcepto, se distorsionan, entonces no asimilamos toda la información que proviene de los sentidos, solo asimilamos lo que corresponde a nuestra autoimagen. Pero en la relación terapéutica, la actitud defensiva tiende a reemplazarse por una mayor aceptación de la experiencia. El individuo se vuelve mas consciente de sus propios sentimientos y actitudes tal como se dan a nivel orgánico. Advierte mas fácilmente la realidad externa sin preconceptos. Puede aceptar los hechos tal como son y no los distorsiona para que se ajusten al modelo que le sirve de guía. Este abrirse a la experiencia, lo vuelve mas realista en su actitud frente a la gente y a las situaciones nuevas. Sus creencias pierden rigidez, puede tolerar la ambigüedad y la contradicción

5) La confianza en el propio organismo: El individuo descubre que su organismo merece confianza, que es un instrumento adecuado para encontrar la conducta mas satisfactoria en cada situación. En la medida que la persona puede captar toda su experiencia, tiene acceso a los datos relacionados con la situación y puede utilizarlos como base para su conducta. Conoce sus sentimientos e impulsos y puede percibir las exigencia familiares y sociales. Puede evocar situaciones anteriores similares y recordar las consecuencias de las conductas adoptadas.Con su pensamiento consciente, puede permitir a su organismo considerar y evaluar cada estímulo, necesidad y demanda, entonces es capaz de descubrir la elección que mas se aproxima a la satisfacción de sus necesidades mediatas e inmediatas.

Cuando un cliente se abre a su experiencia, descubre que su propio organismo es digno de confianza y siente menos temor hacia sus propias emociones. Paulatinamente aumentan la confianza y el afecto que le despiertan sus sentimientos y tendencias. La conciencia deja de controlar sentimientos peligrosos y se convierte en albergue de impulsos, sentimientos, pensamientos que se autogobiernan satisfactoriamente.

6) Un foco interno de evaluación: Otra tendencia en el proceso de convertirse en persona, se relaciona con la fuente de las relaciones y decisiones. El individuo llega progresivamente a sentir que ese foco de evaluación se encuentra en el mismo. Cada vez acude menos a los demás en busca de aprobación, de pautas, de decisiones. Reconoce que en el reside la facultad de elegir y que la única pregunta importante en “¿Estoy viviendo de una manera que me satisface plenamente y que me expresa tal como soy?”. El asumir la responsabilidad de sí mismo es una fuerza única pero que a la vez atemoriza.

7) El deseo de ser un proceso: El individuo parece mas satisfecho de convertirse en un proceso que en un producto. En la libertad de la relación terapéutica deja de lado los objetivos iniciales de la terapia y acepta con mas satisfacción el hecho de no ser una entidad estática, sino un proceso de transformación.

ORIENTACIONES QUE ADOPTAN LOS CLIENTES

1)Dejan de utilizar las máscaras: El cliente con dudas y temores tiende a alejarse de un si mismo que él no es. Aún cuando ignore hacia donde se dirige, procura alejarse de algo, al hacerlo comienza a definir lo que es, aunque en términos negativos. En lugar de ser solo una máscara, se está acercando a ser él mismo.

2)Dejan de sentir los “debería”: El cliente se aleja de la imagen compulsiva de lo que “debería ser”. Algunos internalizaron hasta tal punto el concepto inculcado por sus padres según el cual “debería ser bueno” que solo por medio de una intensa lucha interior pueden abandonar esta meta. Otros descubren que se han sentido obligados a considerarse malos y que se están alejando de ese concepto de si mismo

3)Dejan de satisfacer expectativas impuestas: Otros clientes se alejan de las pautas de conducta que la cultura impone. Frente a esas presiones, cuando se sienten en libertad de ser como quieren, comienzan a desconfiar de la cultura que tiende a modelarlos y cuestionan los valores que se pretende imponerles.

4)Dejan de esforzarse por agradar a los demás: Muchos se formaron tratando de agradar a los demás, cuando se sienten libres abandonan esta actitud. En la libertad y seguridad de la relación comprensiva, los clientes definen su meta en términos negativos, descubren direcciones en las que no desean moverse. No desean ser lo que “deberían ser”. No desean adecuar su conducta para agradar a los demás, desechan todo lo que hay de artificial en su vida o lo que les es impuesto desde afuera.

5)Comienzan a autoorientarse: El cliente comienza a avanzar hacia la autonomía, elige las metas que el desea alcanzar. Se vuelve responsable de si mismo. La libertad de ser uno mismo asusta por la responsabilidad que implica. Asumir la dirección de uno mismo de manera responsable, significa que uno realiza su elección y luego aprende a partir de las consecuencias.

6)Comienzan a ser un proceso: Los clientes parecen convertirse cada vez mas en un proceso de constante cambio y adquieren mayor fluidez. No los perturba descubrir que varían día a día, que no siempre sienten lo mismo ante una experiencia. Disminuye el esfuerzo por alcanzar estados definitivos

7)Comienzan a ser toda la complejidad de su si mismo: Implica convertirse en un proceso complejo y rico. Es el deseo de ser todo uno mismo en cada momento sin elementos ocultos o temidos

8)Comienzan a abrirse a la experiencia: El individuo comienza a vivir en una relación franca, amistosa e íntima con su propia experiencia. A menudo en cuanto descubre una nueva faceta de si mismo, la rechaza, pero cuando lleva a cabo una aceptación, puede admitirla provisionalmente como parte de si mismo. Aprende que la experiencia puede brindarles ayuda y no es un enemigo temible. El cliente trata de escucharse a si mismo y captar los mensajes que le comunican sus propias reacciones.

9)Comienzan a aceptar a los demás: A medida que el cliente adquiere la capacidad de aceptar su experiencia, también está en condiciones de aceptar, valorar y apreciar la experiencia de los otros, apreciando y observando lo que ocurre sin discutir las cosas ni pretender que sean diferentes.

10)Comienzan a confiar en si mismos: El cliente valoriza este proceso que el es y confía en si mismo cada vez mas. Propicia la creatividad porque confían en sus procesos internos

11)La orientación general: El individuo logra poco a poco ser el proceso que es realmente en su interior de manera conciente y aceptándolo. Deja de ser lo que no es, se despoja de sus máscaras. No intenta ser mas de lo que es, con los sentimientos de inseguridad que ello supone. Tampoco trata de ser menos, ya que esto acarrea sentimientos de culpa o autodesprecio. Ser lo que uno realmente es, esta es la orientación vital que el cliente mas valora, cuando goza de libertad para moverse en cualquier dirección.

COMO VE EL TERAPEUTA UNA VIDA PLENA

El terapeuta considera a su cliente, una persona de valor propio, cualquiera sea su condición, conducta o sentimientos, se comporta de manera auténtica, capaz de permitirse comprender a su cliente, sin barreras internas y puede transmitirle parte de su comprensión empática. Puede sentirse cómodo al iniciar una relación de este tipo, sin saber hacia donde lo llevará pero sintiéndose satisfecho de crear un clima en el que el cliente pueda disfrutar de la libertad necesaria para llegara ser él mismo. Para el cliente, esta terapia óptima es una posibilidad de indagarse y descubrir en si mismo sentimientos extraños y peligrosos, pero esto solo el posible si advierte que se lo acepta incondicionalmente. Así se familiariza con aspectos del pasado había excluido y descubre que puede experimentarlos plenamente.

Una observación negativa: La vida plena no se refiere a un estado de inmovilidad ni a un estado de virtud, ni resignación. No se trata de un estado de reducción de pulsiones ni tensiones. Todos estos términos sugieren que con solo alcanzar uno de estos estados, se habrá logrado el objetivo de la vida.

Una observación positiva: La vida plena es un proceso y no una situación estática. Es una orientación y no un destino. Una vida plena es el proceso de movimiento en una dirección que el organismo humano elige cuando interiormente es libre de moverse en cualquier sentido.

CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO

Mayor apertura a la experiencia: El cliente hace que sus experiencias amenazadoras sea “inofensivas”, distorsionándolas o impidiendo su acceso a la conciencia. Es difícil ver experiencias o sentimientos que discrepan con la autoimagen. Gran parte del proceso de la terapia consiste en descubrir que experimenta sentimientos que hasta entonces no había podido advertir. Si pudiera abrirse por completo a su experiencia los estímulos se difundirían libremente a través del sistema nervioso sin distorsiones.

Tendencia al vivir existencial: Implica una tendencia a vivir íntegramente cada momento. El si mismo y la personalidad emergen de la experiencia que ya no debe ser distorsionada o moldeada para ajustarse a cierta estructura preconcebida del si mismo.

Mayor confianza en el organismo: La persona experimenta mayor confianza en su organismo como medio para alcanzar la conducta mas satisfactoria en cada situación existencial.

Tendencia a un funcionamiento pleno: La persona que goza de libertad psicológica tiende a convertirse en un individuo que funciona mas plenamente: puede vivir en y con todos sus sentimientos y reacciones; emplea todos sus recursos orgánicos para captar la situación existencial con toda la precisión de que es capaz; utiliza conscientemente toda la información que su sistema nervioso le suministra

LA ENTREVISTA: La Actitud centrada en el cliente comprende varios aspectos:

I- Fe en el dinamismo de la zona Profunda: Rogers afirma que el fondo del ser es positivo. Esta zona positiva tiene dinamismo, un impulso vital que permite a todo hombre llegar a ser lo que es. Todo organismo está animado de una tendencia a desarrollar sus potencialidades, a actualizar sus propias capacidades. Todos los hombres tienen una orientación positiva, incluso las personas mas perturbadas con el mas antisocial de los comportamientos y emociones mas anormales, pero es solo posible si se da la aceptación de la persona por parte del terapeuta. Cuanto mas comprendido y aceptado es un individuo tiende mas fácilmente a abandonar falsas defensas que ha usado para afrontar la vida, para comprometerse en una senda progresiva. Por necesidad de defenderse contra miedos internos el individuo puede llegar a comportarse de manera increíblemente cruel, destructiva, antisocial y dañina.

II- Comprensión Empática: Consiste en la concepción concreta del marco de referencia del otro. Percibir de manera empática es percibir el mundo subjetivo del otro “como si uno fuera esta persona”, sin perder de vista que se trata de una situación análoga “como si”, si falta esta condición ya no se habla de empatía sino de identificación. La comprensión empática es difícil 1) cuando la situación relatada es conocida por otras fuentes se tiene tendencia a corregir la percepción 2) Cuando uno está implicado es difícil silenciar las propias interpretaciones 3) Cuando el problema evocado presenta analogías con problemas personales, se tiende a identificarse y a orientar a explicaciones válidas para nosotros 4) Es frecuente sentirse desorientado y entonces se analiza y se dan consejos, o se relaciona el caso con uno anterior similar o se tranquiliza al otro porque en realidad se quiere tranquilizar uno mismo 5) Si la persona manifiesta sentimientos respecto a nosotros uno puede sentirse invitado a la actitud-respuesta

III- Respeto de su autonomía: Es importante porque el otro posee la totalidad de los informes de lo que vive. Hay que dejar a la persona en la exposición del problema que ella misma escoja pistas, solo ella percibe intuitivamente la totalidad. En la búsqueda de los procesos de mejoría y la toma de decisiones solo el interesado puede descubrir procesos eficaces que ya antes le hayan permitido funcionar de manera satisfactoria. Este respeto supone que se tiene fe en el otro, en los aspectos positivos de su ser. Queda descartada toda intención de dirigir, guiar o manipular. Ante la lentitud en el progreso conviene recordar que el crecimiento verdadero y definitivo solo se da si viene del interior, para apresurarlo solo se puede crear un ambiente mas propicio

IV- Actitud Positiva Incondicional: O mirada positiva incondicional.. La actitud positiva tiene facetas: 1) Interés en lo que dice y vive el otro ante nosotros 2) Respeto en el trato de los problemas evocados, los sentimientos expresados, las soluciones propuestas 3) Aceptación de la persona tal cual es 4) Estima, que sepa que se le aprecia 5)Corriente cálida, al menos un hilo de afecto para que la relación sea eficaz 6) Admiración que surge de presenciar la lucha profunda que el cliente enfrenta con el fin de ser él mismo. La Actitud positiva incondicional implica que no se le ponen condiciones, no importa cuales sean sus revelaciones, si evoluciona o no, si da muestras de buena voluntad o no. Cuanto mas se vive esta incondicionalidad mas posibilidades existen de evolución.

V- La Congruencia: Congruencia es el término empleado para indicar la correspondencia entre la experiencia y la toma de conciencia. Mas ampliamente indica la concordancia entre la experiencia, la conciencia y la comunicación. Ser congruente exige: 1) ser consciente y lúcido ante las propias reacciones organísmicas 2) no comunicar nada en desacuerdo con lo que se siente. Lucidez sobre las reacciones organísmicas propias necesaria para asegurarse que estoy viviendo realmente la actitud centrada en el otro y para descifrar las impresiones organísmicas provocadas en sí por el interlocutor. Verdad en las comunicaciones: Lo que expreso debe ser verdadero, no tengo que comunicar todo lo que siento ni todo lo que viene a mi mente, solo lo que juzgo oportuno para ayudar al otro en su esfuerzo de conocimiento de si mismo. La congruencia nunca es perfecta: Nadie alcanza la plenitud de ese estado, pero no hay relación de ayuda si no hay un mínimo de congruencia. Conclusión: Se necesita Madurez psicológica. La relación personal de ayuda óptima es la creada por una persona de gran madurez psicológica. La capacidad del terapeuta de crear relaciones que faciliten el crecimiento del otro como persona independiente depende de la medida del desarrollo que él mismo alcanzó

ALGUNOS ERRORES

Hay quienes consideran poco satisfactoria esta orientación, pero se debe a interpretaciones erróneas.

¿Implica inmovilidad? Algunos creen que ser lo que uno es significa permanecer estático, en realidad implica ingresar en un proceso, el cambio estimula, incluso a alcanzar sus máximas posibilidades.

¿Implica ser malvado? Algunos piensan que ser lo que uno es, es malo, incontrolado. Pero el cliente descubre que puede ser su enojo, y que un enojo que se acepta y manifiesta sin temor no es destructivo. Advierte que puede ser su miedo, y que serlo de modo conciente no implica daño.

Descubre otros sentimientos, se siente amoroso, tierno, considerado, u hostil, libidinoso. Si vive con sus sentimientos, acepta su complejidad, estos funcionan en armonía sin arrastrarlo incontrolablemente.

ALGUNAS IMPLICACIONES

Libertad y determinismo: El cliente es libre de convertirse en sí mismo u ocultarse, de progresar o regresar. Pero cuando nos internamos en la psicoterapia con métodos objetivos de investigación, somos sometidos a un determinismo absoluto. Cada acto del cliente está determinado por su pasado.

La creatividad: La persona que logra una vida plena, es creativa, de ella surgen productos creativos y su manera de vivir es original. No esta “adaptada” a la cultura y no es conformista, lleva una vida constructiva, puede adaptarse creativamente a situaciones nuevas o viejas.

Confiabilidad básica de la naturaleza humana: Cuando liberamos al individuo de sus actitudes defensivas y lo ayudamos a abrirse a sus necesidades, podemos confiar que sus reacciones serán positivas.

Mayor riqueza de la vida: Una vida plena supone mayor riqueza. Ser parte de este proceso significa que uno se embarca en la experiencia de vivir mas sensiblemente.

La Femineidad - 1933

Para la Anatomía, Masculino es espermatozoide y pene; Femenino, óvulo y ovarios. Ambos sexos formaron órganos que sirven solo a funciones genésicas y quizá se desarrollaron según la misma disposición con distinta configuración. Los otros órganos, formas del cuerpo y tejidos están influidos por el sexo (caracteres sexuales secundarios). Luego la ciencia dirá que, partes del aparato sexual masculino se encuentran también en la mujer, en estado de atrofia y lo mismo vale para el varón. Ve aquí el indicio de una bisexualidad, como si el individuo no fuera varón o mujer, sino ambos, pero más uno que otro. Lleva a creer que la proporción en que lo masculino y lo femenino se mezclan en el individuo oscila. Pero aún así, salvo casos raros, en un sujeto solo hay un tipo de producto genésico, espermatozoides u óvulos, por lo tanto la anatomía no puede aprehender que carácter constituye la masculinidad o la feminidad

La psicología también usa masculino y femenino como cualidades anímicas y también ve el tono de la bisexualidad en la vida anímica, mas por convención pues no es una distinción psicológica. Al decir masculino se piensa en activo, y en pasivo si se dice femenino. En cierto modo es así, el espermatozoide busca activamente y el óvulo aguarda de modo pasivo, y también se refleja en el acto sexual. Pero esto reduce el carácter masculino al factor de la agresión. Además en muchas clases de animales las hembras son las más fuertes y agresivas, y los machos son activos solo en el acto de la unión sexual. Las funciones de crianza, por excelencia femeninas, tampoco se asocian entre los animales al sexo femenino. Especies adelantadas distribuyen la tarea de la cría o sólo el macho la realiza. También en la vida sexual humana resulta insuficiente corresponder conducta masculina con actividad y femenina con pasividad. La madre es en todo sentido activa hacia el hijo, y hasta del acto de mamar puede decirse que ella da de mamar al niño o que lo deja mamar de ella. Hacer coincidir activo con masculino y pasivo con femenino es inadecuado.

Se podría caracterizar psicológicamente la feminidad diciendo que consiste en la predilección por metas pasivas. Quizás desde su modo de participar en la función sexual se difunda a otras esferas de la vida la preferencia por una conducta pasiva y aspiraciones de meta pasiva. Pero también las normas sociales fuerzan a la mujer a lo pasivo. Además hay un vínculo constante entre feminidad y vida pulsional. Su propia constitución le prescribe a la mujer sofocar su agresión, y la sociedad se lo impone; esto favorece que se plasmen en ella intensas mociones masoquistas, susceptibles de ligar eróticamente las tendencias destructivas vueltas hacia adentro. El masoquismo es así, femenino.

La psicología tampoco resuelve el enigma femenino - masculino. El esclarecimiento debía venir de otro lado y no se daría hasta saber cómo se dio la diferenciación del ser vivo en dos sexos. Entretanto hay mucho por estudiar en seres humanos que por poseer genitales femeninos se caracterizan como pertenecientes a ese sexo de modo manifiesto. El psicoanálisis no busca describir qué es la mujer, indaga cómo deviene mujer a partir del niño de disposición bisexual

En comparación con el varón Freud vio que el desarrollo de la niña a la mujer normal es más difícil y complicado, pues incluye dos tareas sin correlato en el desarrollo del niño. La diferencia en lo genital se acompaña de otras diferencias corporales. Surgen también diferencias en la disposición pulsional que permiten vislumbrar la posterior naturaleza de la mujer. La niña es en general menos agresiva y porfiada, se basta menos a sí misma, parece necesitar más ternura, y por eso es más dependiente y dócil. El poder educarla con mayor facilidad y rapidez en el control de las excreciones quizás es consecuencia de esa docilidad, es la primera concesión que puede arrancarse a la vida pulsional infantil. Es más inteligente y viva que el niño de la misma edad, más solícita al mundo exterior y sus investiduras de objeto son mas intensas. Pero esas diferencias deben dejarse de lado pues pueden contrarrestarse por variaciones individuales.

Ambos sexos parecen recorrer igual las primeras fases del desarrollo libidinal. Podía esperarse que ya en la fase sádico-anal se exteriorice en la niña menor agresión pero en el análisis del juego infantil, los impulsos agresivos de las niñas tienen buen grado de diversidad y violencia. Al ingresar en la fase fálica hay más concordancias que diferencias entre los sexos. La niña es como un varón. En esta fase el varón se procura sensaciones placenteras de su pene, y conjuga esto con sus fantasías sexuales. Lo mismo hace la niña con su clítoris. Parece que en ella el acto onanista tuviera ese equivalente del pene, y que la vagina, propiamente femenina, fuera aún algo no descubierto para ambos sexos. Entonces, en la fase fálica de la niña el clítoris es la zona erógena rectora, pero no está destinada a seguir siéndolo; con la vuelta hacia la feminidad el clítoris debe ceder su sensibilidad y su valor a la vagina, es la primera tarea que debe realizar, mientras que el varón solo continúa en la madurez sexual lo que ya había ensayado en el temprano florecimiento sexual. La segunda tarea tiene que ver con el primer objeto de amor. El primer objeto de amor del niño es la madre, lo sigue siendo en la formación del complejo de Edipo y a lo largo de su vida. Las primeras investiduras de objeto se apuntalan en ambos sexos en la satisfacción de las necesidades vitales. Por eso la madre es también el primer objeto de amor de la niña. Pero en la situación edípica es el padre quien deviene objeto de amor para la niña, y se espera que en un desarrollo normal encuentre, desde el objeto-padre el camino hacia la elección definitiva de objeto. Con la alternancia de los períodos la niña debe trocar zona erógena y objeto, mientras el niño retiene ambos. Hay que ver cómo pasa la niña de la madre a la ligazón-padre, de la fase masculina a la femenina.

Muchas mujeres permanecen hasta épocas tardías en la dependencia tierna respecto del objeto-padre. En ellas Freud comprobó que el estadio previo de ligazón-madre, tenía muy rico contenido, duraba mas tiempo, y daba lugar a fijaciones y predisposiciones. En ese período el padre es sólo un fastidioso rival; en muchos casos la ligazón-madre dura hasta fin del cuarto año. Casi todo lo que luego se da en la ligazón-padre preexistió en ella, y fue trasferido de ahí al padre. No se puede entender a la mujer sin considerar la fase preedípica ligazón-madre. Los vínculos libidinosos de la niña con la madre en esta fase atraviesan las tres fases de la sexualidad infantil, oral, sádico-anal y fálico. Esos deseos subrogan mociones activas y pasivas. Son ambivalentes, de naturaleza tierna y hostil-agresiva. Estos últimos suelen salir a la luz solo después de tornarse en representaciones de angustia. No es fácil pesquisar los tempranos deseos sexuales; el que se expresa con más nitidez es el de hacerle un hijo a la madre, y su correspondiente, parirle un hijo al padre, ambos del período fálico. Este y otros extraños descubrimientos se ven en el análisis, en ese período preedípico se descubre, referida a la madre, la angustia de ser asesinado o envenenado, que puede constituir el núcleo de una paranoia; que los síntomas histéricos derivan de fantasías, no de hechos reales. La fantasía de seducción por el padre expresa el complejo de Edipo en la mujer. En la fantasía de seducción en la fase preedípica de la niña, la seductora es en general la madre. Pero, aquí la fantasía toca el terreno de la realidad, pues efectivamente la madre a raíz del cuidado corporal provocó sensaciones placenteras en los genitales y las despertó por vez primera.

¿A raíz de qué se va a pique esta potente ligazón-madre de la niña? Está destinada a dar lugar a la ligazón-padre. Este paso del desarrollo no implica solo un cambio de vía del objeto. El desasimiento de la madre se produce con el signo de la hostilidad, la ligazón-madre acaba en odio. Ese odio puede ser notable y durar toda la vida, puede compensarse más tarde; por lo común una parte se supera y otra permanece. Sobre esto ejercen fuerte influencia, los episodios de años posteriores. Hay una larga lista de reproches a la madre que llevarían al extrañamiento:

1) El reproche mas remoto es el de haberle suministrado poca leche, lo cual explicita como falta de amor. Puede que este reproche se justifique. A menudo las madres no poseen alimento suficiente para el niño y lo amamanten pocos meses. Entre los primitivos, los niños son amamantados hasta dos o tres años. Pero cualquiera que haya sido la realidad, es imposible que el reproche se justifique tantas veces como surge en análisis. Parece más bien que el ansia del niño por su primer alimento es insaciable, que nunca se consoló de la pérdida del pecho. Seguramente el análisis de un primitivo saca a la luz el mismo reproche. Quizás la angustia de envenenamiento se relacione con el destete.

2) Otro reproche a la madre se aviva cuando llega otro hijo. Si es posible, retiene el nexo con la denegación oral. Cuando los niños se llevan tan poca diferencia que la segunda gravidez interfiere la lactancia, el reproche es real y aún con una diferencia de sólo 11 meses el niño se percata de ello. Pero el amamantamiento no es lo único que enemista al niño con el rival; igual efecto produce todo signo de cuidado materno. Se siente destronado, despojado, tiene celos al hermanito y desarrolla inquina a la madre infiel y lo manifiesta en su conducta. Se vuelve irritable, desobediente, e involuciona en sus conquistas sobre el gobierno de las excreciones. Los celos influyen en el desarrollo posterior; se alimentan en los años siguientes y la conmoción se repite con cada nuevo hermanito. No cambia mucho que el niño siga siendo preferido de la madre; las exigencias de amor de los niños exigen exclusividad.

3) Otra fuente para la hostilidad del niño a la madre la proporcionan sus múltiples deseos sexuales, variables según la fase libidinal, y que casi nunca pueden ser satisfechos. La más intensa denegación se produce en el período fálico, cuando la madre prohíbe el quehacer placentero en los genitales, hacia el cual ella misma había orientado al niño.

Se podría pensar que esos reproches son suficientes para desasir a la niña de la madre o que este primer vínculo de amor debe caer, justamente por ser el primero, pues las primeras investiduras de objeto son muy ambivalentes; cuanto más apasionado es el amor del niño a su objeto, más lo afectan las denegaciones y así el amor sucumbe a la hostilidad acumulada. Pero aún negando esa ambivalencia, siempre la relación madre-hijo perturba el amor infantil, pues aún la educación más blanda debe poner límites, y cada intromisión produce en el niño, rebeldía y agresión. Ahora, todos esos factores son eficaces en la relación niño-madre, y sin embargo no lo desligan del objeto-madre.

4) Hay un factor específico que no se da en el varón o no se da de igual modo y reside en el Complejo de castración La niña hace responsable a la madre de su falta de pene y no se lo perdona. También la mujer pasa por el complejo de castración pero de distinto modo. En el varón surge al ver que la niña no tiene ese miembro tan estimado por él y piensa que puede perderlo. Entonces recuerda las amenazas que se atrajo por tocar su miembro, empieza a creerlo, y cae bajo el influjo de la angustia de castración. El complejo de castración de la niña se inicia también al ver el genital del varón, se siente perjudicada y cae presa de la envidia del pene, dejando huellas imborrables en su desarrollo y la formación de su carácter. La niña puede admitir su falta de pene pero se aferra por largo tiempo al deseo de llegar a tenerlo, lo conserva en el inconciente con gran carga energética. La envidia y los celos desempeñan en la vida anímica de la mujer mayor papel que en la del varón. No es que el varón no tenga esas cualidades, ni que en la mujer no tengan otra raíz que la envidia del pene; pero Freud atribuía a ella el plus que hay en las mujeres.

El descubrimiento de la castración da un giro al desarrollo de la niña. De ahí parten tres orientaciones:

1)A la inhibición sexual o neurosis; 2) Al complejo de masculinidad 3) A la feminidad normal.

1) La niña, que hasta allí había vivido como varón, lograba placer por excitación del clítoris y relacionaba ese quehacer con sus deseos sexuales, con frecuencia activos, referidos a la madre, ve estropeado el goce de su sexualidad fálica por influjo de la envidia del pene. La comparación con el varón hiere su amor propio; renuncia a la satisfacción masturbatoria en el clítoris, desestima su amor por la madre y reprime buena parte de sus aspiraciones sexuales. El extrañamiento respecto de la madre no se da de golpe, la niña primero considera la castración como desventura suya luego la extiende a otras mujeres y al fin a la madre. Su amor se dirigía a la madre fálica; el ver que está castrada le permite abandonarla como objeto de amor, prevalecen los motivos de hostilidad que ya se habían ido reuniendo.

El neurótico en general concede al onanismo gran valor etiológico, pero casi siempre culpa al onanismo de la pubertad; mientras que al de la primera infancia que es el que interesa, lo ha olvidado. El desarrollo de la niña muestra un ejemplo donde el propio niño trata de librarse del onanismo y no siempre lo logra. Cuando la envidia del pene despierta un fuerte impulso contrario al onanismo clitorídeo y este no quiere ceder, se da una violenta lucha; en ella la niña asume el papel de la madre ahora destituida y expresa el descontento con su clítoris repudiando la satisfacción obtenida en él. Muchos años después, cuando el onanismo fue sofocado, sigue un interés como defensa contra la tentación que teme. Se expresa como simpatía a personas a quienes atribuye dificultades parecidas, motivo del casamiento incluso puede influir la elección de marido. No es fácil tramitar la masturbación de la primera infancia.

3)Con el abandono de la masturbación clitorídea se renuncia a una porción de actividad, ahora prevalece la pasividad, la vuelta hacia el padre se consuma predominantemente con ayuda de mociones pulsionales pasivas, que allanan el Camino a la feminidad. El deseo con que la niña se vuelve hacia el padre es originariamente el deseo del pene que la madre le denegara. Pero la situación femenina sólo se establece cuando el deseo del pene se sustituye por el deseo del hijo, y entonces el hijo aparece en lugar del pene. La niña ya había deseado un hijo en la fase fálica no perturbada; tal era el sentido del juego con muñecas, pero el juego no era en sí expresión de feminidad; servía a la identificación-madre en el propósito de sustituir la pasividad por actividad. Jugaba para hacer con el hijo todo lo que la madre hacía con ella. Sólo con el arribo del deseo del pene, el hijo-muñeca deviene un hijo del padre y desde allí, la más intensa meta de deseo femenina. Este deseo se realiza al llegar un hijo, especialmente un hijo varón, que trae consigo el pene anhelado. La expresión “un hijo del padre” a menudo acentúa la persona del hijo, y no insiste en el padre. Así, el antiguo deseo masculino de poseer pene sigue trasluciéndose a través de la feminidad consumada. Pero quizá deba verse en este deseo del pene un deseo femenino por excelencia. Con la trasferencia del deseo hijo-pene al padre, la niña ingresa al complejo de Edipo. La hostilidad a la madre que no es nueva, se refuerza pues es la rival que recibe del padre lo que ella anhela de él. Por largo tiempo el complejo de Edipo de la niña impidió ver la ligazón-madre preedípica que deja varias fijaciones. Para la niña, la situación edípica es el desenlace de un largo y difícil proceso, una posición de reposo que no abandona pronto, sobre todo porque está cerca el inicio del período de latencia.

En la relación del complejo de Edipo con el de castración, se ve una diferencia entre los sexos. El complejo de Edipo del varón, dentro del cual anhela a su madre y querría eliminar al padre como rival, se desarrolla a partir de la fase de su sexualidad fálica. La amenaza de castración lo obliga a resignar esa postura. Bajo la impresión del peligro de perder el pene, el complejo de Edipo es abandonado, reprimido, y se instaura como su heredero un severo superyó. Lo que acontece en la niña es casi lo contrario. El complejo de castración prepara al complejo de Edipo en vez de destruirlo; por el influjo de la envidia del pene, la niña es expulsada de la ligazón-madre y desemboca en la situación edípica. Ausente la angustia de castración, falta el motivo principal que fuerza al niño a superar el complejo de Edipo. La niña permanece dentro de él por tiempo indefinido, sólo después lo deconstruye y aún allí lo hace de modo incompleto. En esas circunstancias la formación del superyó no logra la fuerza e independencia que le dan significatividad cultural.

2) La segunda reacción al descubrir la castración es el desarrollo del Complejo de masculinidad. La niña se rehúsa a reconocer el hecho y con empecinada rebeldía refuerza la masculinidad vivida hasta allí, mantiene su quehacer clitorídeo y busca una identificación con la madre fálica o con el padre. ¿Qué será lo decisivo para este desenlace? Se cree que un factor constitucional, una proporción mayor de actividad, típica del macho. Pero lo esencial es que se evita la oleada de pasividad que logra el giro a la feminidad. El resultado más extremo del complejo de masculinidad es influir la elección de objeto hacia una homosexualidad. La homosexualidad femenina rara vez continúa en línea recta a la masculinidad infantil. Parece que ellas también toman por objeto al padre durante un lapso y entran en la situación edípica, pero las inevitables decepciones con el padre las fuerzan a regresar al complejo de masculinidad. Mas, no es lícito sobrestimar esos desengaños; también los sufre la niña destinada a la feminidad. El hiperpoder del factor constitucional parece indiscutible, pero ambas fases del desarrollo de la homosexualidad femenina se reflejan en las prácticas de las homosexuales, que lo mismo juegan a ser madre e hija que marido y mujer.

Freud presentó este trabajo como, la prehistoria de la mujer. Mencionó nombres de mujeres a quienes esta indagación le debía grandes contribuciones. La doctora Ruth Mack Brunswick fue la primera en describir un caso de neurosis que se remontaba a una fijación al estadio preedípico y no había alcanzado la situación edípica. Tenía la forma de una paranoia de celos y demostró ser accesible a la terapia. La doctora Jeanne Lampl-de Groot comprobó con observaciones ciertas la increíble actividad fálica de la niña hacia la madre, y la doctora Helene Deutsch demostró que los actos de amor de mujeres homosexuales reproducen los vínculos madre-hijo.

Destacó que el despliegue de la feminidad está expuesto a ser perturbado por los fenómenos residuales de la prehistoria masculina. Las regresiones a las fijaciones de aquellas fases preedípicas son muy frecuentes; en muchos ciclos de vida se llega a una repetida alternancia de épocas en que predomina la masculinidad o la feminidad.

Algunas particularidades psíquicas de la feminidad madura. Citó algunas particularidades aunque no siempre distinguía cuanto atribuir al influjo de la función sexual y cuanto a la domesticación social. Adjudicaba a la feminidad un alto grado de narcisismo, que influye también sobre su elección de objeto, por eso para la mujer la necesidad de ser amada es más intensa que la de amar. Esa vanidad corporal seguía siendo efecto de la envidia del pene, aprecia en demasía sus encantos como tardío resarcimiento por la originaría inferioridad sexual. La vergüenza, considerada cualidad femenina por excelencia, la atribuía al propósito originario de ocultar el defecto de los genitales.

Las condiciones de la elección de objeto de la mujer muchas veces se vuelven irreconocibles por obra de las circunstancias sociales, cuando puede mostrarse libremente, se produce según el ideal narcisista del varón que la niña había deseado ser. Si ha permanecido dentro de la ligazón-padre , elige según el tipo paterno. Puesto que en la vuelta desde la madre hacia el padre la hostilidad del vínculo ambivalente permaneció junto a la madre, tal elección debiera asegurar un matrimonio dichoso. Pero a menudo la hostilidad dejada atrás alcanza a la ligazón positiva y desborda sobre el nuevo objeto. El marido, que había heredado al padre, recibe con el tiempo la herencia materna. Así la segunda mitad de la vida, lucha contra su marido, como la primera, luchó contra su madre.

Otro cambio en el ser de la mujer puede sobrevenir luego del nacimiento del primer hijo. Bajo la impresión de la propia maternidad puede revivirse una identificación con la propia madre, identificación contra la cual la mujer se había rebelado hasta el matrimonio, y atraer hacia sí toda la libido disponible, de suerte que la compulsión de repetición reproduzca un matrimonio desdichado de los padres. Que el antiguo factor de la falta de pene no siempre ha perdido su fuerza se demuestra en la diversa reacción de la madre frente al nacimiento de un hijo según sea varón o mujer. Sólo la relación con el hijo varón brinda a la madre una satisfacción irrestricta; es la más exenta de ambivalencia de todas las relaciones humanas. La madre puede trasferir sobre el varón la ambición que debió sofocar en ella misma, esperar de él la satisfacción de todo lo que le quedó de su complejo de masculinidad. El matrimonio no está asegurado hasta que la mujer consiga hacer de su marido también su hijo y actuar la madre respecto de él.

La identificación-madre de la mujer permite discernir dos estratos: el preedípico, que consiste en la ligazón tierna con la madre y la toma por arquetipo, y el postedípico, que quiere eliminar a la madre y sustituirla junto al padre. De ambos estratos mucho queda pendiente para el futuro y ninguno se supera totalmente en el curso del desarrollo. Pero la fase de la ligazón preedípica tierna es la decisiva para el futuro de la mujer; en ella se prepara la adquisición de las cualidades con las que luego cumplirá su papel en la función sexual y costeará sus inapreciables funciones sociales. En esta identificación adquiere el atractivo sobre el varón, atizando hasta el enamoramiento la ligazón-madre edípica de él. Sin embargo, con frecuencia sólo el hijo varón recibe lo que el varón pretendía para sí. Pareciera que el amor del hombre y el de la mujer están separados por una diferencia de fase psicológica.

Pensaba que el hecho de que se atribuya a la mujer escaso sentido de la justicia se relacionaba con el predominio de la envidia en su vida anímica, pues el reclamo de justicia es un procesamiento de la envidia, indica la condición bajo la cual uno puede desistir de esta. Sus intereses sociales son más endebles que los del varón, y posee menor aptitud para la sublimación de lo pulsional. Lo primero deriva del carácter disocial que es rasgo inequívoco de todos los vínculos sexuales. Los amantes se bastan uno al otro y aun la familia es reacia a su inclusión en asociaciones más amplias. La aptitud para la sublimación está mas sujeta a variaciones individuales. En la práctica analítica observaba que un hombre cercano a la treintena aparecía como un individuo joven, más bien inmaduro, del cual esperaba que aproveche abundantemente las posibilidades de desarrollo que le abre el análisis. Una mujer de igual edad muestra mayor rigidez psíquica e inmutabilidad. Su libido ha adoptado posiciones definitivas y parece incapaz de abandonarlas por otras. No se obtienen vías hacia un ulterior desarrollo; es como si todo el proceso estuviera concluido y no pudiera influirse más sobre él desde entonces; más aún: es como si el difícil desarrollo hacia la feminidad hubiera agotado las posibilidades de la persona. Como terapeutas lamentamos ese estado de cosas, aunque consigamos poner término al sufrimiento mediante la tramitación del conflicto neurótico.